La Iglesia defiende la vida desde su concepción hasta su fin natural. El aborto y la eutanasia son considerados atentados contra la dignidad humana. La postura es clara: proteger y respetar la vida en todas sus etapas.
La visión católica promueve el respeto por la vida hasta su final natural. La eutanasia va en contra de esta perspectiva, mientras que los cuidados paliativos ofrecen una alternativa de acompañamiento y alivio en los momentos más difíciles.
La Iglesia desempeña un papel fundamental en la defensa de la vida, promoviendo la dignidad de cada ser humano desde su concepción hasta su muerte natural. A través de su enseñanza moral y su labor caritativa, busca proteger y cuidar la vida en todas sus etapas.
La Iglesia se enfrenta a los desafíos de la bioética contemporánea con un enfoque ético y moral, buscando guiar a sus seguidores en temas como la eutanasia, la manipulación genética y la reproducción asistida. Su postura se basa en el respeto a la dignidad humana y la defensa de la vida desde su concepción.