La Iglesia desempeña un papel crucial en la promoción del diálogo intercultural, fomentando la comprensión y el respeto entre diferentes culturas. Su labor de acogida e inclusión contribuye a la construcción de un mundo más unido y diverso.
En un mundo lleno de diferencias culturales y religiosas, vivir la fe en la diversidad es un desafío. Sin embargo, mantener la fe firme y abierta al diálogo es esencial para convivir de manera armoniosa en una sociedad pluralista y globalizada.
La migración ha transformado la comunidad católica, enriqueciéndola con nuevas perspectivas y experiencias. A través de la fe, los migrantes encuentran consuelo y solidaridad en su nueva tierra.