El ayuno en la espiritualidad católica es una práctica ancestral que permite a los creyentes ofrecer sacrificios a Dios y fortalecer su conexión espiritual. A través de la privación, se busca purificar el alma y cultivar la disciplina personal.
La reflexión teológica en la juventud es crucial para comprender el mundo en constante cambio y encontrar respuestas a las preguntas más profundas de la vida. A través del análisis crítico, los jóvenes pueden crecer espiritualmente y fortalecer su fe.